A solas

A solas me enfrento a mí misma y a las realidades que acojo o que opto por ignorar. Es tiempo de cuantioso valor y de inmenso desperdicio. No es oportunidad para enfrentar los miedos, pero sí oportunidad para reconocer su presencia sin poder escapar. 

A solas me doy cuenta que no basta mi propia versión de la realidad, porque de vez en cuando, lo que trato de ignorar, me golpea súbitamente.

A solas me doy cuenta que:

Soy aún menos de lo que pensaba.

Me hace falta ejercitar la voluntad. 

El amor se resquebraja cuando le falta alguna pieza.

Busco una escapatoria pero que muero de miedo por alcanzarla.

No sé como haré para vivir sin las piezas que hoy conforman mi felicidad.

En la soledad me doy cuenta que no se qué hacer ni qué quiero… y no sé si quiero saber.

Las palabras salieron como escupidas por un volcán. Ahora, luego de salir todo, prevalece un silencio escalofriante.

Debí mantener mi boca cerrada y seguir aguantando todo esto como ya he aprendido a hacer.